Domingo , 05 de Febrero
 
usuario
clave
registrate
 
 
 
     

铆ndice


Evaluaci贸n de las victimas

Introducci贸n

Ante un accidente de tráfico, lo primero que se debe hacer es observar el número de heridos, evaluarlos y atender al más necesitado.


Evaluaci贸n de las victimas

La evaluación ha de ser sistemática y precisa para no correr el riesgo de atender primero a los heridos de menos consideración en perjuicio de otros que precisan ayuda más urgente.

Existen tres fases:

  • Evaluación primaria.

  • Evaluación secundaria.

  • Evaluación terciaria. 


Evaluaci贸n primaria del herido

Se efectúa nada más llegar al lugar del accidente. Tiene por finalidad el fijarse, por orden, en estos cuatro aspectos básicos de los heridos:

  • Estado de consciencia.

  • Estado de la respiración.

  • Estado del pulso arterial.

  • Existencia de hemorragias.

  • Manifestación de shock.

Estado de consciencia:

Es necesario dirigir al herido algunas preguntas sencillas, tales como:

  • ¿Qué ha sucedido?

  • ¿Cómo se llama?

  • ¿Cómo se encuentra?

Si el herido no presenta una respuesta hablada normal, porque no responde o lo hace de forma incoherente, se trata de un sujeto con un estado de consciencia alterado y es posible que precise de alguna actuación urgente para evitar complicaciones inmediatas graves e incluso mortales.

Se debe suponer que el herido está inconsciente también, cuando:

  • No se mueve.

  • Se le toca, se le pellizca y no reacciona.

  • Reflejo perezoso de las pupilas.

Estado de la respiración:

  • Para conocer si el herido respira se colocará la mejilla encima de la boca y nariz del herido para así comprobar el sonido de la respiración, sentir el aire espirado sobre la mejilla y ver si el pecho se levanta.

  • La respiración ha de ser rítmica, sin periodos de interrupción y con una frecuencia aproximada de 15 a 20 respiraciones por minuto. En los niños pequeños es mayor, encontrándose entre 30 y 40 respiraciones por minuto.

Esta frecuencia puede ser variable debido a la propia situación generada por el accidente. Si la variación es muy notable es cuando se debe prestar atención sobre la misma.

  • Si la respiración es ruidosa (como un ronquido) o muy dificultosa es síntoma de que las vías aéreas están parcialmente obstruidas.

  • Si se trata de una respiración superficial e irregular, con periodos de falta de movimientos respiratorios, probablemente haya daño cerebral grave.

Estado del pulso arterial:

Del pulso se obtienen dos datos muy importantes:

  • Si existe un bombeo de sangre desde el corazón

  • Cuál es la frecuencia cardíaca del herido.

En condiciones normales, el corazón de un adulto sano late a un ritmo aproximado de 60 a 80 veces por minuto.

En los niños la frecuencia cardíaca es mayor, unos 100 latidos por minuto.

Si la frecuencia cardíaca es elevada puede existir un riesgo vital del herido.

Los sujetos en shock pueden tener taquicardias, es decir, frecuencias cardiacas por encima de lo normal.

También pueden tener frecuencias cardíacas elevadas por motivo de la situación de estrés y nerviosismo que acompañan al accidente.

Exploración del pulso arterial:

En primer lugar se debe buscar el pulso carotídeo por ser el que posee mayor importancia y significado.

Se debe buscar a la altura de las arterias carótidas, que se encuentran situadas superficialmente a ambos lados de la línea media del cuello.

Para localizarlo se debe proceder de la siguiente manera:

  • Situarse a un lado de la víctima.

  • Colocar los dedos índice y medio sobre el lado derecho del cuello, cerca de la línea media, en la zona situada inmediatamente debajo del ángulo de la mandíbula.

  • Presionar con los dedos suavemente para sentir el latido.

  • Repetir la operación sobre el lado opuesto del cuello.

No se debe:

  • Palpar ambas carótidas a la vez, pues, si se interrumpe o dificulta el paso de la sangre al cerebro, puede ponerse en peligro al herido.

  • Palpar el cuello con fuerza, pues ambas carótidas ascienden superficialmente de bajo de la piel y no se sentiría el latido.

  • Utilizar el dedo pulgar, pues se confundiría el pulso propio con el del herido.

Exploración de la arteria radial:

En situaciones en que no es posible acceder hasta el cuello de la víctima o se pretende asegurar si efectivamente el herido tiene pulso, se puede explorar la arteria radial.

Para ello se colocarán los dedos medio e índice de la mano derecha sobre la parte interna de la muñeca izquierda del herido y los de la mano izquierda para localizar el pulso radial derecho.

Exploración del pulso femoral:

El pulso femoral también puede ser de utilidad para corroborar los dos anteriores.

Se puede localizar en la zona media de la ingle, en el lugar de unión de tronco y muslo, colocando los dedos medio e índice sobre esa zona.

Existencia de hemorragias:

Concepto:

La hemorragia es la salida de sangre de las arterias, venas o capilares del organismo que la contiene.

Clasificación:

En función del lugar hacia donde se dirija la sangre

Las hemorragias pueden ser:

  • Externas. Son aquellas en las que la sangre se dirige al exterior del cuerpo, manifestándose por tanto en toda su intensidad.

  • Internas. Son las no visibles desde el exterior o sólo se manifiestan en una pequeña proporción, vertiéndose la sangre en las cavidades del interior del organismo. Pueden ser más graves que las externas puesto que no se puede saber el volumen de sangre perdida.

  • Exteriorizadas. Son las hemorragias internas que en ocasiones se evidencian en el exterior del cuerpo y, sin embargo, proceden de alguna zona interior (cráneo, pulmones, etc.) de donde fluyen parcialmente hacia afuera a través de orificios naturales. Generalmente obedecen a lesiones de extrema gravedad.

Según el vaso sanguíneo que se rompa

Las hemorragias se clasifican en:

  • Arteriales. Cuando la pérdida procede de una arteria. Se reconocen porque la sangre suele ser de color rojo brillante y sale con fuerza y a chorros intermitentes o a borbotones por la herida, coincidiendo con el pulso arterial.

  • Venosas. Cuando la pérdida procede de una vena. Se reconocen porque la sangre venosa es de color más oscuro y fluye de la herida de modo continuo y no a chorro.

  • Capilares. Cuando la pérdida procede de los capilares, que son vasos pequeños que unen las arterias y las venas. Se reconocen porque son de escasa cuantía y la sangre sale de ellos por la herida en modo de escurrimiento lento y en menor cantidad.

En un primer momento, se debe controlar a los heridos que sangren muy abundantemente, que será como consecuencia de una sección o rotura parcial de arterias importantes.

 

Manifestaciones de shock:

El estado de shock o de colapso, es aquel en el que existe una pérdida o disminución de la circulación sanguínea que ocasiona un insuficiente aporte de sangre a los tejidos del cuerpo.

Es la manifestación clínica más habitual de una hemorragia interna.

Algunos síntomas y signos orientadores para reconocerlo son:

  • Palidez y sudoración.

  • Pulso rápido y débil.

  • Respiración rápida y superficial.

  • Ansiedad.

  • Sensaciones de debilidad, vértigos, náuseas y vómitos.

 


Evaluaci贸n secundaria

 

Tiene por finalidad buscar la existencia de fracturas, quemaduras o heridas.

Habitualmente se realiza tras haber efectuado las actuaciones prioritarias precisas para el mantenimiento vital del herido.


Evaluaci贸n terciaria

Permite decidir sobre la posición más adecuada en la que dejar al herido hasta que llegue la ayuda sanitaria y sobre la posibilidad de mover o trasladar a los heridos.


 
No conduzcas con sue帽o

7 usuarios conectados


test de conducir - www.examendeteorica.com - foro - contacto: info[a]examendeteorica.com