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Actuaciones prioritarias

Actuaciones prioritarias

En cualquier caso, siempre se debe atender en primer lugar los problemas de inconsciencia y respiratorios (asfixia) y a continuación las alteraciones circulatorias, ausencia de pulso y hemorragias abundantes.

En último lugar se realizará la atención específica del shock, las fracturas, quemaduras y otras situaciones.


Actuaciones ante un estado de inconsciencia

Una víctima inconsciente debe ser atendida con prioridad, pues puede sufrir una serie de complicaciones que le ocasionen la muerte en breve espacio de tiempo, debido fundamentalmente a:

  • Asfixia.

  • Parada cardíaca.

  • Lesiones medulares.

Ante una víctima inconsciente se debe:

  • Vigilar su respiración.

  • Vigilar su pulso.

  • Colocar en posición de defensa o de seguridad.

  • Si no vomita y se le vigila continuamente es preferible dejarle en la posición que esté.

  • Proteger su cuello y el resto de su columna vertebral.

  • Mantenerle inmóvil.

Actuaci贸n ante un herido que no respira y no tiene pulso

Reanimación cardio-pulmonar:

La reanimación cardio-pulmonar es el conjunto de medidas adoptadas sobre la función respiratoria y la circulatoria para conseguir el mantenimiento de las funciones vitales básicas. Por tanto, los objetivos de la reanimación han de ser tres:

  • Mantener las vías respiratorias abiertas, sin obstrucciones.

  • Restablecer una respiración adecuada.

  • Restablecer una circulación sanguínea adecuada.

Ya se ha explicado con anterioridad como conseguir los dos primeros objetivos, a continuación se expone como se puede restablecer la circulación de la sangre.

Masaje cardíaco:

Los pasos a seguir son los siguientes:

1) Colocarse de rodillas a un lado del herido.

2) Localizar el esternón. Hueso situado en la parte delantera del pecho, que va desde la unión de las clavículas (parte superior del pecho) hasta la unión de las costillas (parte inferior del pecho).

3) Apoyar la parte posterior de la palma de una mano (talón) sobre el tercio medio del esternón o ligeramente por debajo, y la otra mano sobre la primera.

4) Comprimir en la zona adecuada. Es imprescindible, para que sea eficaz, que el auxiliador coloque sus brazos perpendicularmente sobre el esternón de la víctima y deje caer el peso de su cuerpo para que el esternón se hunda de 4 a 5 centímetros.

El masaje cardíaco no tiene sentido si no se acompaña simultáneamente de respiración artificial. Por ello, la reanimación cardio-respiratoria siempre comprende dos maniobras compaginadamente:

  • La respiración boca a boca.

  • La compresión torácica.

 

Ritmo y frecuencia de reanimación:

Con un auxiliador:

Realizar previamente de 3 a 5 respiraciones boca a boca.

Realizar de manera repetida, hasta la recuperación de la víctima o hasta la llegada de ayuda, el siguiente ritmo:

  • Presionar 15 veces sobre el punto del esternón, como se ha indicado anteriormente, y a continuación realizar 2 respiraciones boca a boca.

  • El ritmo de compresión ha de ser de 80 compresiones cardíacas por minuto.

  • El ritmo de compresión/respiración ha de ser 15/2, es decir, quince masajes cardíacos y dos respiraciones boca a boca.

Con dos auxiliadores:

Un auxiliador realiza la respiración boca a boca y el otro el masaje cardíaco.

Podrán alternarse entre sí, cada 1 ó 2 minutos, o cuando ellos convengan.

Lo único que varía es el ritmo de compresión y el de compresión-respiración, que pasa a ser el siguiente:

  • Presionar 5 veces sobre el punto del esternón, como se ha indicado anteriormente, y a continuación realizar 1 respiración boca a boca.

  • El ritmo de compresión ha de ser de 60 compresiones cardíacas por minuto.

  • El ritmo de compresión/respiración ha de ser 5/1, es decir, cinco masajes cardíacos y una respiración boca a boca.

Actuaci贸n ante las hemorragias

Hemorragias externas:

Presionar directamente sobre la herida.

  • Presionar sobre el lugar por donde sale la sangre con gasas o apósitos estériles, si fuese posible; de lo contrario, también se puede utilizar un pañuelo o trozo de tela limpio.

  • No hay que retirar ni cambiar el apósito utilizado aunque se empape de sangre, pues al retirar la presión se puede reproducir la hemorragia.

  • Ante una hemorragia muy abundante, lo más eficaz es presionar directamente con la mano o con el puño sobre el lugar de la herida, aunque se corra el riesgo de infección, pues es más grave mantener sangrando abundantemente una herida que la infección que se pueda provocar en la misma.

Elevar y mantener elevada la zona de sangrado.

  • En función de la localización de la herida, no siempre será realizable. Será más fácil de aplicar siempre que las heridas sangrantes sucedan en las extremidades.

  • Su objeto es favorecer el retorno de la sangre al corazón, restablecer la circulación sistemática y, debido al propio efecto de la gravedad, dificultar la salida de la sangre por la herida.

Presionar en el trayecto de la arteria.

La presión de la arteria contra el hueso supone la supresión del aporte de sangre a los tejidos que la rodean, por lo que esta maniobra debe utilizarse sólo como último recurso y después de intentar repetidamente lo expuesto en los dos apartados anteriores.

Esta presión debe ir acompañada de la presión en el lugar de sangrado, que no debe abandonarse bajo ningún concepto.

Principales puntos de presión para cohibir la hemorragia:

Si la hemorragia es en el brazo:

  • Presionar en la arteria humeral, a la altura de la parte media e interna del brazo, cuando pasa al lado del músculo bíceps .

  • Para ello se debe colocar la mano sobre el brazo del herido, en su zona media y posterior, de modo que los dedos puedan comprimir la zona del brazo que queda más próxima al tronco del accidentado.

Si la hemorragia es en la pierna:

  • Presionar sobre la arteria femoral, en la unión del muslo con el tronco, es decir, en la ingle.

  • La presión se debe ejercer con el talón de la palma de la mano o con el puño.

Si la hemorragia es en el cuello:

La presión se ejercerá sobre la arteria carótida, teniendo en cuenta de no presionar al mismo tiempo las arterias de ambos lados del cuello, pues supondría un peligro por la falta de aporte de sangre al cerebro.

Colocar un torniquete:

  • Consiste en la aplicación de un pañuelo, venda, tela o goma sobre una extremidad de manera que comprima con fuerza la arteria contra el hueso impidiendo el paso de sangre por ella.

  • Sólo tras intentar sin éxito la presión directa sobre el lugar de sangrado y sobre el recorrido de la arteria correspondiente, y siempre que se trate de una hemorragia que ponga en grave peligro la vida del herido se procederá, como medida extrema, al uso del torniquete, ya que puede ser perjudicial para la viabilidad del miembro y puede conducir, si no se aplica correctamente, a lesiones graves e incluso a la gangrena del miembro.

  • Lo ideal es utilizar una tira ancha de goma elástica que el auxiliador colocará alrededor de la extremidad afectada, por encima de la zona sangrante, dándola dos vueltas.

A continuación se hará un medio nudo y sobre él se colocará un palo, destornillador, varilla, barra metálica u objeto similar, haciendo uno ó dos nudos más, con el objeto que al ir girándolo se vaya apretando la goma hasta que cese la hemorragia o disminuya de manera importante.

  • De no disponer de la tira de goma se utilizará cualquier tela que tenga, al menos, una superficie de 5 centímetros de ancha.

  • El torniquete hay que mantenerlo, sin quitarlo ni modificarlo, hasta que el herido se encuentre en el centro hospitalario más próximo, al que se le trasladará de forma urgente en posición boca arriba y con la cabeza en un plano ligeramente más bajo que los pies (posición antishock), siendo necesario que sea acompañado por una persona que le vigile constantemente por si se presentase un estado de shock.

  • Previamente, se colocará sobre las ropas del herido un cartel, que deberá permanecer siempre visible, en el que debe figurar la palabra "URGENTE" y la hora en el que se colocó el torniquete.

Hemorragias internas:

Generalmente suponen una situación de gravedad para el accidentado. Se puede sospechar que existen cuando el herido tiene golpes o traumatismos o se halla en estado de shock (pálido, frío, incoherente, pulso débil, etc.).

La forma de actuar, en tanto llega el auxilio solicitado, será la siguiente:

  • Se le colocará en posición "antishock", si está consciente y no tiene vómitos.

  • Se le situará en posición de defensa, si está inconsciente y tiene vómitos .

  • Se le aflojarán las ropas, se le tapará ligeramente y no se le dará agua, sobre todo si tiene vómitos.

Hemorragias internas exteriorizadas:

Suponen situaciones de extrema gravedad en las que suele existir un daño craneal, especialmente las que se producen por los oídos y por la nariz. A veces lo que se pierde no es sangre sino un líquido transparente, acuoso o ligeramente amarillento (líquido cefalorraquídeo) que procede del cerebro, que puede indicar dicho daño.

Ante estas hemorragias es preciso tener presente:

  • No hay que taponar ni cortar nunca estas hemorragias.

  • Hay que estar atentos a:

- La respiración.

- El estado cardio-circulatorio.

- La pérdida de conciencia.

- La aparición de vómitos.

  • No mover al herido, pues es fácil que tenga lesiones cervico-medulares.

Si comienza a vomitar, se le colocará en posición de defensa, teniendo cuidado de no mover el cuello, de manera que, con ayuda de otra persona, se pueda mantener la alineación entre cuello y cabeza.

  • Trasladar cuanto antes al accidentado a un hospital, pero siempre con personal y medios materiales adecuados.

Los casos más frecuentes de este tipo de hemorragias son:

Hemorragia por el oído.

Como ya se ha expuesto es un síntoma de lesión grave, especialmente si el herido está inconsciente.

Se cubrirá el oído, sin taponarlo ni presionarlo, y se colocará al accidentado en posición de seguridad sobre el oído que sangra, siempre que sea posible.

Hemorragia por la nariz.

No se deberá taponar la nariz..

Se colocará al accidentado en posición de seguridad procurando no moverle el cuello.

Hemorragia por la boca.

La sangre expulsada puede proceder de:

El aparato respiratorio:

En este caso, la sangre se expulsa por medio de golpes de tos. Es una situación de gravedad.

Se colocará al accidentado en posición de semi-sentado si no hay síntomas de axfixia, de lo contrario, se le colocará en situación de defensa.

El aparato digestivo:

La sangre sale al exterior mediante el vómito. Es también una situación de gravedad.

Se colocará al accidentado en situación de defensa.

De la propia cavidad bucal:

No constituye, habitualmente, una situación grave. La sangre suele proceder de las encías o de la pérdida de alguna pieza dentaria.


Actuaci贸n ante un estado de shock o de colapso

Es una situación muy grave que necesita auxilio urgente. El shock o colapso puede producir la muerte aún cuando la causa que lo origine no sea en sí mismo mortal.

El auxiliador debe:

  • Solicitar ayuda para que la víctima sea atendida por personal médico lo antes posible.

  • Colocar al accidentado en posición antishock.

  • Si manifiesta signos de inconsciencia, náuseas o vómitos, se colocará a la víctima en posición de defensa.

  • Tapar ligeramente al herido, pero sin hacerle sudar y sin sobrecalentarle.

  • No dar líquidos a estos heridos.

  • Aflojarles las ropas que puedan oprimirles alguna parte del cuerpo.

  • Mantener al herido inmóvil, en la posición comentada, y no dejarlo solo.

Actuaci贸n ante un herido que no respira adecuadamente

Para dejar libres las vías respiratorias, se procederá de la siguiente forma:

  • Abrir las vías aéreas.

  • Limpiar la boca del herido.

  • Ventilación artificial.

  • Presión abdominal.

Abrir las vías aéreas:

Para permeabilizar las vías aéreas se deberá utilizar la técnica "Triple maniobra modificada".

  • El auxiliador se sitúa en la cabecera del herido y coloca todos los dedos de las dos manos, excepto los pulgares, en la rama ascendente de la mandíbula, mientras que los pulgares abren la boca apoyándose en la arcada dentaria inferior.

  • Se debe extremar la precaución para evitar el movimiento del cuello del herido.

Limpiar la boca del herido:

  • Esta operación se realiza en heridos inconscientes o semiconscientes y su objetivo es eliminar de la cavidad bucal los cuerpos extraños que puedan impedir el acceso normal del aire inspirado hasta las vías respiratorias.

  • Manteniendo abierta la boca del herido se introduce el dedo índice de la mano en la boca para limpiarla de coágulos, piezas dentarias, tierra u otros elementos que pudieran impedir el libre paso del aire por la zona.

  • Se debe realizar con extremado cuidado para no introducir, aún más, los cuerpos extraños en las vías aéreas. Por ello, se debe realizar con el herido tumbado de lado (decúbito lateral).

Respiración artificial:

Se procederá a efectuarla cuando, después de haber realizado las operaciones anteriores, la respiración no mejore convenientemente.

Respiración boca a boca:

Los pasos a seguir serán:

  • Colocar a la víctima boca arriba (decúbito supino).

  • Aplicar la boca alrededor de la boca del herido, cubriéndola totalmente; inspirar el aire con fuerza y soplarlo dentro de la misma. El auxiliador, con la mejilla, tapará las ventanas nasales para evitar la pérdida de aire.

Observar si el tórax de la víctima se eleva, de lo contrario repetir las maniobras de apertura, limpieza y desobstrucción de las vías aéreas.

  • Permitir la salida del aire de los pulmones de la víctima.

Las ventilaciones que aproximadamente se deben efectuar en un minuto son de diez a doce.

Si la respiración no se recupera y no existe pulso carotídeo, se procederá a combinar la respiración artificial con el masaje cardíaco.

Adecuadamente se procederá a colocarlo en posición de defensa, de costado (decúbito lateral), para evitar la caída de la lengua hacia la garganta.

Respiración boca-nariz:

Se utiliza fundamentalmente en casos de fracturas que impidan abrir la boca adecuadamente.

Se procede de la misma forma que en la respiración boca a boca, cubriendo el auxiliador con su boca totalmente la nariz del accidentado, al mismo tiempo que, con la mano izquierda, le cierra la boca.

Respiración boca a boca-nariz:

Se realiza en niños pequeños (bebés).

  • El auxiliador con su boca cubre el conjunto de boca-nariz del niño.

  • Se sopla con menos fuerza y más veces por minuto, de 20 a 25.

  • Se debe tener cuidado en no arquear el cuello del niño.

Presión abdominal:

Sólo en el caso de que un accidentado no respire, tras el intento repetido de ventilarlo, se puede intentar efectuar la presión en el abdomen con el objeto de incrementar la presión en el tórax y desencadenar el reflejo de la tos para movilizar el cuerpo extraño que obstruye la vía aérea.

Los síntomas que nos pueden indicar la conveniencia de la aplicación de esta técnica son:

  • La imposibilidad de respirar parcial o totalmente.

  • Respiración ruidosa, con ronquidos.

  • Respiración dificultosa.

  • Tos y color azulado de la piel y mucosa.

Para realizar esta técnica se colocará al herido tumbado boca arriba. Se situarán las palmas de ambas manos o los puños sobre su abdomen, por encima del ombligo, y se presionará enérgicamente hacia el tórax.


 
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